¿Nada humano nos es ajeno?

2026 ha comenzado con una serie de retos que amenazan como nunca a la humanidad y el planeta: la invasión estadounidense de Venezuela como recordatorio brutal de que Trump y sus secuaces buscan restablecer el control total del continente; el genocidio israelí que continúa en la franja de Gaza y se acompaña de invasiones y desplazamientos en otras partes de Palestina además de los ataques con Estados Unidos contra Irán, Líbano e Irak, que se suman a los realizados el año pasado contra Yemen, Siria, Líbano, Irán y Qatar. Esta barbarie no solamente no es condenada por la gran mayoría de los gobiernos mundiales sino que es respaldada hasta el punto de reprimir domésticamente las protestas en la mayor parte de Europa.

El desarrollo exponencial de la inteligencia artificial presenta riesgos que van desde el deterioro cognitivo hasta la profundización de la escasez de agua o la guerra nuclear. El contexto mexicano también está sufriendo las consecuencias de todo lo anterior: amenazas de invasión armada de los Estados Unidos, golpeteo económico mediante aranceles y político mediante los cárteles; ampliación de la dependencia estadounidense al implantar centros de datos en territorio mexicano e impulsar el uso de sus inteligencias artificiales.

En el medio de todo esto, la UACM ha estado en un proceso de revisión salarial y de violaciones a su Contrato Colectivo de Trabajo que han sido desestimados por una representación de la administración con actitud prepotente e intransigente. Esta cerrazón ha generado propaganda anti-sindical que ha encendido también conflictos con algunos grupos de estudiantes.

En principio, podría parecer que todo esto son cuestiones sin relación alguna. Sin embargo, hay un concepto desarrollado por los filósofos Feuerbach y Marx que nos revela que en realidad tienen una conexión profunda: la enajenación. Según el Archivo Marxista de Internet, la enajenación es “el proceso por el cual las personas se vuelven ajenas al mundo en el que viven”. De hecho, actualmente tenemos una gran variedad de procesos que hacen que el mundo, la naturaleza y las demás personas terminen resultándonos ajenas: entre otros, el trabajo competitivo, el entretenimiento, las pantallas, las redes sociales, la propaganda, la publicidad, los prejuicios derivados de estructuras de poder como el colonialismo, el capitalismo y el machismo, el racismo, el individualismo, entre varias otras.

El resultado de todo esto es que en lugar de sentir empatía y solidaridad hacia otras personas en situaciones o condiciones distintas dentro de nuestra universidad o en el país o en otros países, sentimos desconfianza y lxs vemos como contrincantes o enemigos.  Ya en la editorial anterior señalábamos la estrategia de dividir para vencer y las múltiples herramientas de enajenamiento son extremadamente eficaces para este fin.

En marcado contraste con lo anterior, el lema de nuestra universidad nos invita a la empatía y la solidaridad por medio de esforzarnos en encontrar lo que tenemos en común con lxs demás para mantener la unión que la vida y el bienestar colectivo dentro y fuera de nuestra institución requieren.

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