Hace veinte años, un grupo reducido de un poco más de un ciento de trabajadoras y trabajadores universitarios decidió organizarse, desde la esperanza, haciendo a un lado el miedo. Desde entonces, el SUTUACM ha sido más que un sindicato: ha sido casa, ha sido escuela, ha sido trinchera, ha sido comunidad. En ese andar, hemos caminado entre conquistas y resistencias, entre negociaciones complejas y asambleas memorables, entre agravios que nos dolieron y acuerdos que nos fortalecieron, entre dirigencias exitosas y otras no tanto.
Esta propuesta que hoy compartimos es fruto de una historia viva, construida con esfuerzos diversos y un sinfín de ideas expresadas por muchos protagonistas. Estamos convencidos de que no hay fuerza más consiente que la que surge de un interés colectivo, de los principios sostenidos en comunidad, del debate honesto y de la organización de la base.
A 20 años de nuestra fundación, renovamos nuestro compromiso con la defensa de nuestros derechos laborales, con la democratización de nuestra universidad y con la consolidación de un sindicalismo que no debe de conformarse con sobrevivir, sino que busca reconstrucción, renovación, transformación, pero sobre todo fortalecimiento en su estructura. Porque lo que defendemos no es solo un salario justo o condiciones laborales dignas, sino la dignidad misma del trabajo universitario, su memoria y el porvenir.
Convoquemos permanentemente a la base trabajadora del SUTUACM a ser parte activa de esta nueva etapa. A no soltar la historia que hemos construido, a honrarla con participación, con propuestas, con crítica fraterna y con acción colectiva. Que nunca más se diga que el sindicato camina solo. Que nunca más se nos imponga el silencio frente a la injusticia. Que nuestros principios sean el camino, y nuestra unidad el motor de nuestros destinos
